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martes, 28 de junio de 2011

Té de abuelas III: los regalos.

Se ve que en algún lugar y en algún momento alguien estableció qué regalo de cumpleaños le corresponde a cada etapa de la vida. 
En la tercera edad, las vedettes son las cremas, las toallas y los bombones. 
Sin dudas. 
Todas las señoras caen con paquetitos de similar tamaño bajo el brazo y, junto a las fiestas infantiles, parecen ser las únicas en seguir alimentando el mercado de los famosos "moñitos de regalo". 
La mesa de regalos del cumpleaños de mi abuela me llamó la atención, entre otros, había: 
-una crema -como dije antes, con nombre en ingles- como si quisieran compensar lo berreta del 'packaging' con un nombre internacional. Todos sabemos que de nivel internacional, esa crema tiene poco!. La combinación justa de aloe-vera, coco, cacao y algas marinas: lo último en estética todo resumido en ese frasquito. Y yo soy Madonna!.
-una toalla de mano verde, de esas que nunca están demás, lo suficiente impersonal como para no errarle, y lo suficientemente útil como para que sea imposible cuestionarla.
-una caja de bombones de esos que resultan ser una imitación de los Garoto, que no son ni garoto, ni arcor, pero cuya caja y contenido busca simularlos en todos los sentidos. La cuestión con este presente fue que mi abuela no sabía si ponerlo en la mesa del té para convidarles al resto de 'las chicas' o si reservárselo sólo para ella. Cualquiera de las dos elecciones podría desencadenar la furia y posterior ofensa de la amiga regaladora. 
-una caja de bombones de frutas de esos onda gomitas azucarados. Pero en este prefiero no detenerme porque se sólo pensarlo me agarran náuseas!.
-una pava eléctrica, o mejor dicho 'elétrica'... que se suma al 'horno elétrico' ... sólo falta el 'mico-onda elétrico'...

Para cerrar esta saga (por el momento!) valga aclarar que podremos hacer humor con su vocabulario, sus amistades y muchas otras cosas.. Pero nada como la abuela!. Nada como el olor a abuela, su sonrisa, la expresión de abuela que va más allá de su cara de viejita.. <3

Té de abuelas II: la conversación.

A los ojos le sigue la audición. Las charlas entre abuelas son lo más! 
Más que una conversación entre cinco mujeres, eran cinco conversaciones en paralelo. La sordera y los años hacen lo suyo, por lo que lo que una dice no es necesariamente lo que las otras escuchan, en caso que ese vínculo se concrete en medio de tanto griterío.
Sus conversaciones parecen cintas de cassette que se repiten una y otra vez. El ranking de temas predilectos marca el siguiente top 3:
1: Enfermedades: propias y ajenas.
2: Desgracias: muertes, accidentes, separaciones y engaños.
3: Los nietos: la guerra fría del mejor nieto.

I Las enfermedades son una fija e inician y cierran el encuentro, ya que salen a la luz cada vez que intentan sentarse o levantarse de la silla. El primer paso para iniciar el diálogo es ponerse al día con las visitas al ‘dotor’ y las recetas de antibióticos. Las grandes estrellas son los huesos: los problemas de ‘coluna’, los dolores de rodilla,  “que la artrosi’ esto y la ostioporosi’ lo otro”. 
Pero sin dudas, el tema más emocionante es el de la constipación. El intercambio de recetas mágicas para estimular la expulsión de la caca es digno de un libro entero: Naranja con pasas de uva y dos gotitas de aceite de oliva después de dos vasos de agua fría y antes de una sesión de masajes en la zona del vientre. Eso si, todo en ayunas! La falta de pudor con la que hablan del tema es para un análisis sociológico! Algo así como una regresión a la infancia.

II Las desgracias las apasionan. La feroz competencia por ver quién trae el chisme más desafortunado es a todo o nada: siempre hay alguna vieja que fue asaltada y a la que tiraron al piso por dos pesos con cincuenta o algún viejito de la cuadra muerto. Pero cuando llegan al punto de las relaciones amorosas los ojos se le encienden: la conversación se transforma en la biblioteca entera de los guiones de Polka, o peor aún, un culebrón mejicano: “Que la chica que trabaja en la casa de la Pocha cayó embarazada, aparentemente del hijo del vecino de la Pocha, el pobre Vitor, que ese si que pobre, desde que lo echaron del trabajo se dedicó al güisqui (“güisqui”) y que la mujer encima se enteró porque la Pocha no se guarda nada así que ahora lo dejó y no tiene adonde caerse muerta”. Les encanta.

III. Pasado el bloque de fogonearse unas a otras con chismes llega la guerra por los mejores nietos. Y ahí es donde la vida privada de uno cobra carácter público, y encima la propia historia se tergiversa. Si tuviste la mala suerte de que tu abuela escuchara como al pasar que andas cansado del trabajo, posiblemente el comentario sea que andas cazando escarabajos, si vas al médico para hacerte un análisis, ella comenta que vas al médico a hacerte una diálisis.
Pero al margen de eso,  siempre sos el Más en algo. O el más golpeado por la vida, o el más sacrificado en el trabajo, o mejor aún, el más exitoso. Los misiles de guerra no sólo son los méritos de los propios nietos sino los derrapes de los de la competencia. Salen a la luz los golpes más bajos, en el tono de voz más con decoroso.
Un manjar.


Té de abuelas I: el look.

79 años no se cumplen todos los días; y mucho menos se festejan tomando el té con 5 amigas. Ah! Pero que cosa más jocosa. Lo que viví ayer fue algo así como un adelanto de lo que la vida nos tiene preparado: 5 mujeres mayores (muy mayores) puestas en un mismo lugar, listas para atacar con charla y comida el lunes a la tarde.
Sin duda, en semejante escena hay tela para cortar. Como todo entra primero por los ojos, empiezo por el look.
Ah pero que muestrario de ropa coqueta por dios!. Eso si: toda ropa con larga trayectoria, en los tonos gris-terracota como para no ‘descombinar’ con el invierno. Una podía percibir que esos sacos eran de esas prendas que uno se reserva para los “festejos especiales” y que mes a mes, año a año, invierno tras invierno, se encuentran reunidos alrededor de las mismas tazas, el mismo mantel, las mismas sillas. Lo mismo con la camiseta, el corpiño y los pantalones. Toda ropa especialmente reservada para los “tes celebratorios”.
El frío también había hecho lo suyo en el peinado: los pocos pelos que las cinco cabecitas portaban se inclinaban para uno y otro lado sin criterio común, como bailando una especie de meneo cubano en honor al humilde trabajo de los ruleros.
El maquillaje, párrafo aparte!. Los rojos predominaban en los labios de las visitas e incluso se expandían un poco más allá hasta las paletas frontales de la dentadura. Una postal típica!.
Los múltiples pliegues de piel brillaban bajo el efecto de las cremas “Soft cream”, “Body-soft”, “Body-care” y las diversas marcas con nombres en inglés que compran por $5 en el almacén, y que huelen a glade, perfume 'mujercitas', almendra y flan todo junto.

domingo, 19 de junio de 2011

Abuela y sus cuentas

No deja de sorprenderme como un huevito tan tierno y simpaticón como es el número CERO puede causar tanto alboroto en las personas mayores de 70. La cuestión empieza cuando interviene el sigo $. Ni digo la combinación del cero con la coma o el punto: 1.200 es 120 o 120.000.  Indistinta y alternadamente la cantidad de ceros de una cifra deja de corresponderse con el concepto que representa.
Entonces uno dialoga con su abuela y puede llegar a sufrir, por lo menos, 3 pre-infartos por charla:
-Fui a cobrar la jubilación y después guardé toda la plata en la tetera, 120 mil pesos este mes. QUEEEEEEEEEEEEEEEE? CUANTO COBRAS ABUELA?!!!.. “ciento…. Veinte… (empieza a dudar) mil. (igual termina la frase). NO, no (pone los pies sobre la tierra)… qué digo 120 mil!.. Doce… (arriesga la primera alternativa).. docientos (prueba la segunda…) ehh. No.. Mil docientos! (llega la cruda verdad!).
-Andá a lo de la Minga, comprate 30 pesos de pan. TREINTA PESOS?! VAS A FRIZAR DSP O QUÉ ONDA?!.. “no no, trecientos (ehhhhhhh qué somos?! Los garcia perez nosotros?!).. ehh, no, trece (igual es un poco mucho. Somos TRES).. ¡tres pesos traete!
-Vino el electricista a ver el cablecito del velador, no me quería cobrar pero igual le dí 30 mil pesos. QUIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII?!,,,, Q-Q-Q-Q-Q-Q-Q-QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?!.... va de nuevo. QUE?... Y ahí empieza el proceso.. No, 3 mil (la cara de desconcierto de su oyente todavía no vuelve a la normalidad) No, para. 3 mil no. 300. (La mandíbula apenas si busca volver a su posición habitual; el parpadeo sostiene un ritmo de 1 cada 10 segundos) 30 pesos! (finalmente, siempre hace las pases con el cero!)...
Esa es la odisea de la abuela y sus cuentas.

sábado, 18 de junio de 2011

Abuela en problemas

Mensaje de texto a mi mamá, el día Viernes, 17 de Junio a las 11:08 de la mañana:

"la abuela llamo histerica como si se hubiese muerto el plantel completo de Velez. hoy se le vence la factura del agua. anda cuando puedas".