Nuevamente, mi inspiración viene de la mano de terminales, viajes, y experiencias in colectivum (un término que YO MISMA acuñé y que realmente ME ENCANTA –modestia aparte).
Ayer arribé a la Ciudad de Córdoba luego de un viaje de 6 horas en coche-cama.
Como para que entiendan como viene la mano: me subí al colectivo en Rosario y EN LA MISMA TERMINAL me quedé dormida, 15.20 hs.. así como lo escuchan. En menos de 15 minutos ya me había dormido. Me desperté 2 horas después, y lo que siguió fue muuuuucha modorra, perder la mirada en el paisaje, mucho pensamiento en blanco, música irrelevante… y así, sin ningún tipo de emociones que alteraran mi estado de sopor llegué a la terminal de Córdoba.
Ay papi, que hermoso!!!
Ya nomás… INGRESAR A LA TERMINAL FUE TRAUMÁTICO. Me asomo por la ventanilla y ahí adonde supuestamente teníamos que poner los pies quienes descendiéramos del colectivo, había mucha gente amontonada con cara de ansiosa y manos sacudiéndose con emoción. Mucha cosa humana derrochando ternura. Genial! Atravesar un soncocho de personas desbordando amor, JUSTO LO QUE ANDABA NECESITANDO!. Sin tener la intención de que así sea, me indigné. Qué tanto quilombo para recibir a alguien! A ver, fuera, correte pendeja, ahí baja tu mami papi tata madrina o a quien mierda sea que estés esperando con esa cara de Disney on-ice.
Dispuesta a no tener que continuar con las emociones fuertes, me perfilé directamente a la zona de los “Fono Bus”. Mierrrda, DECISIÓN EQUIVOCADA. Chusmeo si está mi colec y justo lo veo llegar, radiante anunciando “Villa Allende-Saldán” (con sólo leerlo me dio angustia). De todos modos, al pedo me tomé la molestia de hacerlo porque 0.2 microsegundos después un flaco bigotudo me lo gritó en la cara: ‘VIÍA AIENDE-SALDÁN-SALDÁN VIÍA AIEEEEEEENDE’ Ah bueeeeeeeee… mucho más genial!. Si estaba esperando para subirme al colectivo ahora estoy pensando en tirarme abajo.
Y de nuevo ‘VIÍA AIENDE VÍA AIEEEEEEEEENDESALDAN VIÍA AIEEEEENDE’. Y así hasta que llegó el de Carlos Paz. Una bocanada de aire y largó la segunda tanda: ‘CARLOPAZCUESTABLANCATANTIIIIIIIIIIIIIII! CARLO PAZ CARLO PAZ CARLOPAZCUESTABLANCATANTIIIIICARLO PAAAAAAAAZ’
Por dios y la santísima trinidad del sacramento humano, NO ME HAGAS ESTO. No. No ahora.
Mientras, el chofer que yo misma vi descender el coche ahora toma una coca-cola HELADA al lado mío, con sus amigotes choferes. Me indignó lo jocosos que estaban! Mucha risa, mucha carcajada, mucho relax. Me dieron MUCHA ENVIDIA, no sólo porque cobran aproximadamente 4 veces más que yo, sino que encima estaban haciendo de ese momento algo divertidísimo y yo ahí al lado con mi cara de muerta mis milquinientos bártulos, mi PÉSIMO humor, y el denso del bigote getoneandome en la cara MILOCHOCIENTOS destinos que NI me interesaban.
LA REMIL PUT$%&&.
Finalmente me subí (20 min de espera), al lado mío, una mujer con un barco de juguete de algo así como un metro, CON LAS VELAS CELESTES Y EL ESCUDO DE BELGRANO. Increíblemente genial. Mi cara de orrrto para entonces ya, inexplicable.
5 minutos andando y vamos al mercado ese a recoger más gente. Y acá es donde la cosa se pone turbia. Para qué se me habrá ocurrido mirar por la ventanilla. Los locales de la calle que alcancé a leer tenían estos nombres: Belén (ah bue…) Monimar (Oh Dios) New Importation Total (ah no, acá venderán las cremas que usa mi abuela?!) Eclipse (sin comentarios)… y de todo esto imagínense la cartelería.
Ahí si.. ya podía cantar BINGO!.
En cuestión, llegué a mi casa como si hubiese venido nadando por las cloacas cordobesas del pésimo humor que cargaba, el olor a embole y toooda la terminal de córdoba y sus mil millones de personas en la espalda.
Gracias Córdoba por tu cálida bienvenida.
